
Paraje misterioso ubicado al sureste del Campo Escuela Iztarú, denominado de esta forma por los baquianos debido a sus características topográficas, climáticas y de vegetación. Es un sitio de topografía quebrada, con una vegetación espesa y húmeda, como consecuencia de una condición nubosa frecuente. Estos rasgos le otorgan una connotación misteriosa, la cual se encuentra asociada a múltiples historias de personas que se extraviaron en el sitio, tanto de día, como de noche, exclamando al salir “pasamos por el mismo sitio varias veces, sin encontrar la salida” provocando confusión, miedo y respeto por el misterio que encerraba para los pobladores.
